La Vía Láctea en verano

La Vía Láctea, Camino de Santiago o simplemente nuestra propia galaxia puede observarse en todo su esplendor durante los meses de verano. Durante este periodo de tiempo atraviesa el cielo desde de Sur a Norte, pasando por el cénit, una banda de nebulosidad provocada por gas y por millones y millones de estrellas que le dan ese aspecto lechoso.

El centro de la Vía Láctea se encuentra situado en la región de Sagitario y cerca de Escorpio, dos de las constelaciones más bonitas y fáciles de reconocer en las noches veraniegas, mirando hacia el Sur.  Continúa su camino hacia el Norte pasando además por las constelaciones del Escudo, la Flecha, la Zorra y el Cisne, entre las más destacadas.

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Vista de la Vía Láctea tomada a 12 km de Zamora, con Sagitario y Scorpio. Se pueden observar Saturno al Norte de Antares (gigante roja) y Marte al Oeste de esta constelación. Muy notable la contaminación lumínica provocada por la ciudad de Salamanca a 60 km del lugar, en el margen inferior izquierdo

 

Escorpio este verano viene acompañado por dos planetas, Marte, de un color rojo inconfundible, situado al oeste de esta constelación y Saturno, que se encuentra sobre la constelación. Destacan en él los cúmulos globulares M4, M80, NGC6388, los cúmulos abiertos M6 (o de la Mariposa), M7 y NGC6235, además de las nebulosas planetarias NGC6153 y NGC6302 o nebulosa microbio.

Por su lado Sagitario se puede reconocer fácilmente por tener forma de cafetera, posee un gran número de objetos interesantes de observar, entre los más destacados tenemos las nebulosas M8 o nebulosa de la Laguna, M17 o nebulosa Omega o del Cisne, M20 o nebulosa Trífida y M22 o nube estelar de Sagitario, algunos cúmulos globulares como M22, M54, M55, M69,  M70, NGC6522 y NGC6544, cúmulos abiertos como M23, M25, NGC6520 y la nebulosa planetaria NGC6818 y la galaxia de Barnard o NGC6822.

Todos estos objetos están al alcance de lo ojos de cualquier observador dotado con unos simples prismáticos en muchos casos o un pequeño telescopio y siempre y cuando se disponga de un cielo libre de contaminación lumínica, algo casi imposible en la mayoría de las ciudades. Afortunadamente en la provincia de Zamora aún disponemos de cielos lo suficientemente libres de esta contaminación como para poder observarlo, aunque la contaminación provocada por la propia capital y las localidades más pobladas como Toro o Benavente se van notando, al igual que la cercana Salamanca, cuya luz se puede ver perfectamente reflejada en la fotografía de este artículo.

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